· Se acreditan la muerte el grupo de los Z.
· El muerto era vecino de la población de Novara, Veracruz.
· Le quitan las manos y los genitales
Judith Gamboa.
Loma Bonita, Oax.- La llamada realizada a las 2:10 de la madrugada del pasado viernes 27 de junio, a las oficinas del ministerio publico de esta ciudad, vino a incrementar el ya desatado pánico que se vive en la población, ante la ola de asaltos y levantones que se han perpetrado en días recientes, pues fue denunciado el hallazgo de un cuerpo mutilado de manos y genitales, al que dejaron una cartulina blanca con la leyenda “Esto le seguirá pasando a todos los violadores y extorsionadores que sigan cometiendo estos delitos a nombre de los zetas, atte. Z” El macabro hallazgo se registró en las puertas de la empresa denominada Caja popular ubicada sobre la calle Morelos No. 57 de esta población, alertando a las corporaciones policíacas, toda ves que se tenia el reporte de una persona del sexo masculino desaparecida, desde el pasado 25 de este mismo mes y que fuera sacado de su domicilio, ubicado en la calle constitución s/n de la ciudad de Novara, Veracruz, por sujetos desconocidos que portaban armas de grueso calibre, quienes lo subieron a una camioneta color gris oxido y se dieron a la fuga con rumbo desconocido.
El impactante suceso de muerte, quedó asentado en la averiguación previa 181/08 por el delito de homicidio calificado en agravio de quien en vida respondió al nombre de Alberto Solís Martínez (A) “El Chejere” de 50 años de edad, trabajador ferrocarrilero destacamentado en Tierra Blanca, quien encontrara esta terrible muerte al ser golpeado salvajemente por sus captores para después cortarle ambas manos y sus genitales y finalmente ser abandonado al amparo de la noche en céntrica calle de este municipio, al parecer por sujetos a bordo de cuatro camionetas ultimo modelo.
El cuerpo fue hallado completamente desnudo, envuelto en una cobija azul con rayas blancas y sobre una tela color lila, con aspecto de cortina, del lado izquierdo de su cabeza una bolsa de plástico de color negro en cuyo interior se encontraban las manos y los genitales cercenados.
Fue Edwin Rafael Solís Báez hijo del ahora occiso, quien acudió ante al agente del ministerio publico, para reconocer el cadáver de su difunto padre y poder ser trasladado a su domicilio en donde le darán cristiana sepultura.
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